El toldo nos protegía del sol pero no del calor. Se sentía un agradable olor a sardinas asadas y en la piscina un aparato que arrastraba una manguera se movía despacio expulsando agua por un fino tubo de plástico blanco. Yo tenía una sensación bastante surrealista al observar las tomateras emparradas en cañas al lado de la piscina azul e inmaculada. Bebíamos gin-tonic y discutíamos de política, nuestro tema preferido y tabú.
-Todo lo que me digas está muy bien Leo, pero lo cierto es que este gobierno no sabe hacer frente a la crisis.
-Ya, es que los otros lo harían mejor, donde va parar.
-Pues aunque lo digas con ese retintín, seguro que lo harían mejor –terció el notario.
-Esto se va todo al carajo –dijo Luis.
-Nos veremos todos en la cola del paro –dijo el médico.
-Son tiempos malos, de eso no hay ninguna duda –sentenció M.
-Y vendrán peores –remató Ana.
-Ya, peores. Yo creo que vosotros lo que necesitáis son unas buenas vacaciones… Ya me entendéis: playa, tumbona, topless, bebidas heladas con sombrillitas y todo el rollo…
Y, en eso, todos estuvieron de acuerdo.
Nos vemos en septiembre.
lunes, 28 de julio de 2008
jueves, 10 de julio de 2008
JAN LAPORTA
No he resistido la tentación, precisamente estos días, de volver a ver por enésima vez la película El hombre que pudo reinar. Sí solo pudiera escoger una, sin duda seria esta. Es una película de apellidos: Huston (Jhon), el director. Connery (Sean) y Caine (Michael), dos de sus actores. Kipling (Rudyard), la historia está basada en uno de sus relatos cortos. Con estos mimbres casi es imposible hacer un mal producto. No voy a destripar la trama porque sí yo no hubiera visto la película no me gustaría que nadie me la estropeara pero si explicaré algo de su mensaje que es, en definitiva, lo que me tiene enganchado. Habla sobre la fragilidad de nuestro destino y, sobre todo, de lo efímero que casi siempre resulta el poder y sobre la importancia de ser conscientes de que cuando se llega a él, es de manera transitoria y realmente no te pertenece, es solo un trance, quizás solo un lance más de la vida que habría que identificar y aprovechar sin creernos elegidos para la gloría permanente.
Siempre he pensado en esa película cuando veo como han acabado muchos de los poderosos de nuestro panorama: Mario Conde, de la Rosa, los alcaldes corruptos de toda España… y una larga lista de personajillos que todos tenemos en la cabeza. Pero ninguno se ajusta mejor al prototipo de la historia de Kipling que Jan Laporta.
Este hombre llegó al Barça con un magnifico proyecto, un sólido equipo y el apoyo mayoritario de los socios. No tardó mucho en desprenderse de parte de sus colegas de junta, supongo que de los más contestarios, de los que poseían ideas propias y tenían la osadía de querer llevarlas a cabo y desde entonces hasta ahora, apoyado por unos éxitos deportivos incuestionables, este señor permanece aferrado al poder de una forma que, en este momento, ya resulta patética; creyéndose dueño del club y de su destino para siempre.
No cometeré el pecado de recomendarle la película, ahora ya no tiene remedio.
Siempre he pensado en esa película cuando veo como han acabado muchos de los poderosos de nuestro panorama: Mario Conde, de la Rosa, los alcaldes corruptos de toda España… y una larga lista de personajillos que todos tenemos en la cabeza. Pero ninguno se ajusta mejor al prototipo de la historia de Kipling que Jan Laporta.
Este hombre llegó al Barça con un magnifico proyecto, un sólido equipo y el apoyo mayoritario de los socios. No tardó mucho en desprenderse de parte de sus colegas de junta, supongo que de los más contestarios, de los que poseían ideas propias y tenían la osadía de querer llevarlas a cabo y desde entonces hasta ahora, apoyado por unos éxitos deportivos incuestionables, este señor permanece aferrado al poder de una forma que, en este momento, ya resulta patética; creyéndose dueño del club y de su destino para siempre.
No cometeré el pecado de recomendarle la película, ahora ya no tiene remedio.
domingo, 29 de junio de 2008
CHITA
Parece ser que la mona Chita, la inseparable compañera de Tarzán, vive en Palm Springs y ha cumplido o va a cumplir setenta y seis años y le van a poner una estrella en el paseo de la fama. El libro Guinness lo considera el chimpancé más viejo del mundo. ¿Qué sabrán estos, que pasa que se han recorrido todo el continente africano para averiguar la edad de los todos los monos? Chita fuma, bebe cerveza (dejó el whisky por prescripción médica), se dedica a ver la televisión y a pintar cuadros, que se venden a través de internet. Que queréis que os diga, si es que todas estas estrellas de Hollywood hacen lo mismo. Ya se sabe: mucho dinero, mucho tiempo de ocio, mucho vicio… Su amigo Johnny Weissmuller parece ser que acabó sus días en un manicomio creyéndose Tarzán y dando berridos por los pasillos igual que lo hacía cuando saltaba, en aquel cine en blanco y negro los domingos por la tarde, de liana en liana en una selva impenetrable y mágica. El antiguo campeón olímpico vivió toda su vida mediatizado por el mito del hombre de la selva, que imaginara E. R. Burroughs y al que, el cine no le fue muy fiel. Murió en Acapulco y, a su entierro, no faltó la mona Chita. Tampoco faltó el grito, que sonó en un momento de la ceremonia por expreso deseo del finado en sus últimas voluntades.
Supongo que esto solo nos pasa a los niños de pueblo, bueno en mi caso sería más correcto decir de campo, pero yo me acuerdo, perfectamente, de cual fue la primera película que vi. Fue, lógicamente, cuando me trajeron a Barcelona y fue Tarzán en Nueva York. De ahí devinieron, aparte de una extraordinaria impresión por el fenómeno del cine, me refiero a poder ver imágenes en una pantalla, varias obsesiones: Nueva York, el puente de Brooklyn, África, la american way of life que representaban de forma tan peculiar la, también peculiar, familia que encarnaban: Tarzán, Jane, Boy y Chita.
Creo que Mauren O`Sullivan, Jane, fue mi primer amor de verdad; de esos que te hacen daño cuando lo piensas y, Tarzán, el único héroe infantil que nos va quedando.
Supongo que esto solo nos pasa a los niños de pueblo, bueno en mi caso sería más correcto decir de campo, pero yo me acuerdo, perfectamente, de cual fue la primera película que vi. Fue, lógicamente, cuando me trajeron a Barcelona y fue Tarzán en Nueva York. De ahí devinieron, aparte de una extraordinaria impresión por el fenómeno del cine, me refiero a poder ver imágenes en una pantalla, varias obsesiones: Nueva York, el puente de Brooklyn, África, la american way of life que representaban de forma tan peculiar la, también peculiar, familia que encarnaban: Tarzán, Jane, Boy y Chita.
Creo que Mauren O`Sullivan, Jane, fue mi primer amor de verdad; de esos que te hacen daño cuando lo piensas y, Tarzán, el único héroe infantil que nos va quedando.
sábado, 14 de junio de 2008
LLUVIAS, HUELGAS E INDIANA JONES
Llovía con una intensidad desconocida desde hacia mucho tiempo. Estábamos sentados en la mesa que está enfrente de la cristalera, en el Bar Taurus. En la acera el agua arrastraba con fuerza todo lo que encontraba a su paso y un individuo osado e inconsciente corría por entre los coches cubriéndose la cabeza con ambas manos.
-Vaya mierda de sequía tenemos aquí –decía el Señor Antón mirando hacia la calle con absoluto desinterés- desde luego, esto, como sequía es una vergüenza.
-Razón, razón que llevas –terció el Maestro mientras se llevaba la copa de vino a los labios.
-Desengañaros la culpa de todo esto la tiene Zapatero que es un trilero.
-Joder, Señor Antón, ¿de la lluvia también? –Le dije sin dejar de mirar al tipo que se mojaba haciendo eses entre los coches.
-Hombre… por supuesto… donde va parar. Con Franco esto no pasaba. Las estaciones estaban ordenadas, llovía cuando tenía que llover y hacía calor cuando le tocaba.
-Ahí Maestro, ahí. Ese es el tema –decía el Señor Antón muy crecido- y ahora fijaros en la huelga esta de transportes…
-Sí, sí, que esa es otra. Que está todo mu malamente. Fijarse que los pescadores también están de huelga y los agricultores irán a luego y…
-Que sí, Maestro, que sí… Que esto no hay Dios que lo pare. Y la culpa es del Zapatero, que es un trilero. Que nos ha engañado a todos… bueno a los que lo votaron.
-Oye… cuidadito, que yo no lo voté –dijo el Maestro levantando su huesudo dedo índice y haciendo un giro de rotación con tendencia al infinito.
-¡Eh! Que yo tampoco… ni a él ni a nadie.
-Me parece a mí que aquí el único que lo ha votado es el Coyote… y ahora yo ya lo veo arrepentido –dijo el Maestro mirándome con indulgencia.
-El sábado fui a ver la última película de Indiana Jones… -dije para intentar sacarlos del bucle en el que se habían metido.
-¡Ah! ¿Y qué, es buena?
-Hombre la verdad es que esta un poco cogida por los pelos. Harrison Ford está muy acabado y, eso, para hacer de aventurero es complicado. La verdad es que lo que más me gustó fue la primera media hora en la que van ha buscar una calavera a un almacén que esta en el área 51, en Nevada ya sabéis, donde se dice que guardan, los americanos, todos sus secretos: extraterrestres y demás zarandajas. Pero la película después se pierde entre un héroe acabado y un niñato mal educado que, en teoría, esta llamado a sucederle. Al guión por otra parte creo que le falta coherencia…
-Lo que yo te digo. A buenas horas con Franco se iba a presentar una película con el indiana, ese, agotado y un niñato gilipolla…
-Que no Maestro, que no… Los fusilaba a todos. Pero yo creo que la culpa es del trilero ese…
-Vaya mierda de sequía tenemos aquí –decía el Señor Antón mirando hacia la calle con absoluto desinterés- desde luego, esto, como sequía es una vergüenza.
-Razón, razón que llevas –terció el Maestro mientras se llevaba la copa de vino a los labios.
-Desengañaros la culpa de todo esto la tiene Zapatero que es un trilero.
-Joder, Señor Antón, ¿de la lluvia también? –Le dije sin dejar de mirar al tipo que se mojaba haciendo eses entre los coches.
-Hombre… por supuesto… donde va parar. Con Franco esto no pasaba. Las estaciones estaban ordenadas, llovía cuando tenía que llover y hacía calor cuando le tocaba.
-Ahí Maestro, ahí. Ese es el tema –decía el Señor Antón muy crecido- y ahora fijaros en la huelga esta de transportes…
-Sí, sí, que esa es otra. Que está todo mu malamente. Fijarse que los pescadores también están de huelga y los agricultores irán a luego y…
-Que sí, Maestro, que sí… Que esto no hay Dios que lo pare. Y la culpa es del Zapatero, que es un trilero. Que nos ha engañado a todos… bueno a los que lo votaron.
-Oye… cuidadito, que yo no lo voté –dijo el Maestro levantando su huesudo dedo índice y haciendo un giro de rotación con tendencia al infinito.
-¡Eh! Que yo tampoco… ni a él ni a nadie.
-Me parece a mí que aquí el único que lo ha votado es el Coyote… y ahora yo ya lo veo arrepentido –dijo el Maestro mirándome con indulgencia.
-El sábado fui a ver la última película de Indiana Jones… -dije para intentar sacarlos del bucle en el que se habían metido.
-¡Ah! ¿Y qué, es buena?
-Hombre la verdad es que esta un poco cogida por los pelos. Harrison Ford está muy acabado y, eso, para hacer de aventurero es complicado. La verdad es que lo que más me gustó fue la primera media hora en la que van ha buscar una calavera a un almacén que esta en el área 51, en Nevada ya sabéis, donde se dice que guardan, los americanos, todos sus secretos: extraterrestres y demás zarandajas. Pero la película después se pierde entre un héroe acabado y un niñato mal educado que, en teoría, esta llamado a sucederle. Al guión por otra parte creo que le falta coherencia…
-Lo que yo te digo. A buenas horas con Franco se iba a presentar una película con el indiana, ese, agotado y un niñato gilipolla…
-Que no Maestro, que no… Los fusilaba a todos. Pero yo creo que la culpa es del trilero ese…
domingo, 25 de mayo de 2008
MARIANO, MANUEL Y LOS OTROS
Querido señor Mariano:
Odio decir esto; pero yo tenía razón. Se puso usted en manos de los dos lideres mediáticos: el feo y el de los tirantes y perdió las elecciones, esa es la triste realidad. Todavía lo recuerdo a usted riéndoles las gracias: que si la teoría de la conspiración: ja, ja, ja. Que si la constitución europea es muy mala: ja, ja, ja. Que si Zapatero va ha regalar Navarra a la ETA: ja, ja, ja. Bueno, no seguiré recordándole más cosas, no vale la pena. Estoy asistiendo a su linchamiento sin dar crédito a lo que ven mis ojos y escuchan mis oídos. Ya sabe usted de que va todo esto o se pléga a sus deseos o ellos “se lo cargaran”, Jiménez Losantos dixit, entre las risas de Pedro J. Lo más sorprendente es que están utilizando, para acabar con usted, los mismos argumentos que usaron contra Zapatero.
María San Gil, vaya por delante mi admiración a cualquier demócrata que haga política en el País Vasco, le ha hecho un feo que roza el absurdo. No creo que sea ella la de la culpa, supongo que está dando la cara por otros demasiado cobardes para salir a la luz. Al señor Mayor Oreja lo veo muy callado estos días, quizás es que ha mandado a otros para que hablen por él. Hace muy bien, este señor tiene que ir, urgentemente, a ver a un logopeda, es imposible entenderlo. No vocaliza, habla de forma ininteligible y dice… Bueno, este señor también tiene que leer mucho, pero mucho. Para saber que Franco fue un dictadorzuelo sanguinario y vengativo que cometió varios delitos; entre ellos el de alta traición, al defenestrar el gobierno republicano legalmente establecido por el sufragio del pueblo soberano.
De todos los personajes que están saliendo a la palestra estos días el que me tiene más anonadado es Don Manuel Fraga; que resulta que ahora es de centro. Pues vaya panda están hechos sus correligionarios si el último vestigio del franquismo es el moderado, en fin, para que más… En la foto (www.fotolog.com/leocoyote1) estamos M. y yo en una cena que se hizo hace muchos años en el Hotel Princesa Sofía, organizada por mi muy querido y añorado Jesús F. Cobelo. Don Manuel venía de América y se iba, creo, para Estrasburgo. Mi amigo el periodista Xosé Luis Blanco, que por aquel entonces era el director de Radio Nacional de España en Santiago de Compostela y que seguía en su viaje a Fraga, me comento que era un torbellino que los hacía levantar a las seis de la mañana y los sometía a todos un ritmo de trabajo infernal: “Fraga, ya se sabe, es así”.
Larga vida a Don Manuel.
Odio decir esto; pero yo tenía razón. Se puso usted en manos de los dos lideres mediáticos: el feo y el de los tirantes y perdió las elecciones, esa es la triste realidad. Todavía lo recuerdo a usted riéndoles las gracias: que si la teoría de la conspiración: ja, ja, ja. Que si la constitución europea es muy mala: ja, ja, ja. Que si Zapatero va ha regalar Navarra a la ETA: ja, ja, ja. Bueno, no seguiré recordándole más cosas, no vale la pena. Estoy asistiendo a su linchamiento sin dar crédito a lo que ven mis ojos y escuchan mis oídos. Ya sabe usted de que va todo esto o se pléga a sus deseos o ellos “se lo cargaran”, Jiménez Losantos dixit, entre las risas de Pedro J. Lo más sorprendente es que están utilizando, para acabar con usted, los mismos argumentos que usaron contra Zapatero.
María San Gil, vaya por delante mi admiración a cualquier demócrata que haga política en el País Vasco, le ha hecho un feo que roza el absurdo. No creo que sea ella la de la culpa, supongo que está dando la cara por otros demasiado cobardes para salir a la luz. Al señor Mayor Oreja lo veo muy callado estos días, quizás es que ha mandado a otros para que hablen por él. Hace muy bien, este señor tiene que ir, urgentemente, a ver a un logopeda, es imposible entenderlo. No vocaliza, habla de forma ininteligible y dice… Bueno, este señor también tiene que leer mucho, pero mucho. Para saber que Franco fue un dictadorzuelo sanguinario y vengativo que cometió varios delitos; entre ellos el de alta traición, al defenestrar el gobierno republicano legalmente establecido por el sufragio del pueblo soberano.
De todos los personajes que están saliendo a la palestra estos días el que me tiene más anonadado es Don Manuel Fraga; que resulta que ahora es de centro. Pues vaya panda están hechos sus correligionarios si el último vestigio del franquismo es el moderado, en fin, para que más… En la foto (www.fotolog.com/leocoyote1) estamos M. y yo en una cena que se hizo hace muchos años en el Hotel Princesa Sofía, organizada por mi muy querido y añorado Jesús F. Cobelo. Don Manuel venía de América y se iba, creo, para Estrasburgo. Mi amigo el periodista Xosé Luis Blanco, que por aquel entonces era el director de Radio Nacional de España en Santiago de Compostela y que seguía en su viaje a Fraga, me comento que era un torbellino que los hacía levantar a las seis de la mañana y los sometía a todos un ritmo de trabajo infernal: “Fraga, ya se sabe, es así”.
Larga vida a Don Manuel.
sábado, 10 de mayo de 2008
MADRIZ 2 (el adiós)
Desayunamos en el Café Gijón. Tiene, como no podía ser de otra manera, una intensa sensación de mito antiguo y sólido. Los camareros visten con uniforme blanco y te miran con una cierta superioridad. En las paredes cuelgan pinturas y dibujos, casi todos ellos dedicados al local. Tomamos café con leche y porras mientras, desde la ventana, vemos como la gente camina por el paseo de Recoletos, lleno de casetas blancas; es la feria del libro antiguo. En una mesa algo distante de nosotros escucho una conversación en la que creo entender algo como: “…Oye que ya me encargo yo, de verdad, el tío ese nos tendrá que pagar los cuatrocientos machacantes como sea”. Me quedo más tranquilo. Vamos hasta la plaza Colón y después paseamos por la calle Serrano hasta la puerta de Alcalá. En la puerta de una tienda que vende ropa de un diseñador italiano de modales amanerados y rostro hierático, dos chicas fuman con avidez dando esporádicas miradas al interior del local.
-Lo que es mío es mío, el hombre de las cejas de pico nos tendrá que dar los cuatrocientos, o las dependientas de Serrano nos pondremos en huelga –dice una de ellas.
Ni que decir tiene que yo me siento muy feliz con todos estos comentarios, por lo menos no estoy solo. En el museo Thyssen-Bornemisza hay una exposición de Modigliani a M. le gusta mucho el Amadeo ese. Bueno, a ella le gusta todo lo que huela a italiano, creo que tuvo un novio de allí o algo así. La sala en la que están los cuadros es algo agobiante pero Modigliani siempre es reconfortante.
Cogemos un Taxi que nos lleva a la plaza del sol, pasamos por delante del Hotel Ritz y de Chicote. Estos nombres me traen muchos recuerdos no vividos. Los vivieron John Dos Passos, Hemingway, Robert Capa y una larguísima lista de personajes que pulularon por aquel Madrid de leyenda y de guerra civil, llenando nuestros recuerdos pendientes. No hace mucho estuve leyendo sobre la oscura historia de José Robles, el traductor y amigo de Dos Passos. Lo fusilaron después de un juicio en un consejo de guerra montado a toda prisa y propiciado por los enemigos, que el antiguo profesor de literatura de la Universidad Johns Hopkins, según parece, se había granjeado entre sus camaradas del bando republicano, que lo acusaron de traición a la República, según se explica en el libro de Eric Nepomuceno “Hemingway: Madrid no era una fiesta”. No obstante, John Dos Passos daba por seguro que lo había asesinado la NKVD, que era la policía secreta de Stalin para impedir que, Robles, revelara algún secreto del tuviera conocimiento. Lamentablemente eran tiempos muy difíciles y en los que la vida valía muy poco. Hemingway y dos Passos se convirtieron, por este suceso, en enemigos declarados y, John Dos Passos, en anti-comunista furibundo.
Cerca de la plaza del Sol nos encontramos con el escritor Arturo Pérez-Reverte. El tío va muy deprisa a la inauguración de un evento sobre el dos de mayo, creo, o sea que foto y adiós.
El domingo por la mañana bajamos del metro en La Latina. Caminamos hasta la plaza de Cascorro y nos perdemos entre las paradas del rastro. En muchos de los tenderetes había letreros en los que se reclamaban los cuatrocientos euros, me siento respaldado y contento. M. me dice que a las dos tenemos que coger el avión para regresar a Barcelona. Nos vamos.
Ver fotos en: www.fotolog.com/leocoyote1
-Lo que es mío es mío, el hombre de las cejas de pico nos tendrá que dar los cuatrocientos, o las dependientas de Serrano nos pondremos en huelga –dice una de ellas.
Ni que decir tiene que yo me siento muy feliz con todos estos comentarios, por lo menos no estoy solo. En el museo Thyssen-Bornemisza hay una exposición de Modigliani a M. le gusta mucho el Amadeo ese. Bueno, a ella le gusta todo lo que huela a italiano, creo que tuvo un novio de allí o algo así. La sala en la que están los cuadros es algo agobiante pero Modigliani siempre es reconfortante.
Cogemos un Taxi que nos lleva a la plaza del sol, pasamos por delante del Hotel Ritz y de Chicote. Estos nombres me traen muchos recuerdos no vividos. Los vivieron John Dos Passos, Hemingway, Robert Capa y una larguísima lista de personajes que pulularon por aquel Madrid de leyenda y de guerra civil, llenando nuestros recuerdos pendientes. No hace mucho estuve leyendo sobre la oscura historia de José Robles, el traductor y amigo de Dos Passos. Lo fusilaron después de un juicio en un consejo de guerra montado a toda prisa y propiciado por los enemigos, que el antiguo profesor de literatura de la Universidad Johns Hopkins, según parece, se había granjeado entre sus camaradas del bando republicano, que lo acusaron de traición a la República, según se explica en el libro de Eric Nepomuceno “Hemingway: Madrid no era una fiesta”. No obstante, John Dos Passos daba por seguro que lo había asesinado la NKVD, que era la policía secreta de Stalin para impedir que, Robles, revelara algún secreto del tuviera conocimiento. Lamentablemente eran tiempos muy difíciles y en los que la vida valía muy poco. Hemingway y dos Passos se convirtieron, por este suceso, en enemigos declarados y, John Dos Passos, en anti-comunista furibundo.
Cerca de la plaza del Sol nos encontramos con el escritor Arturo Pérez-Reverte. El tío va muy deprisa a la inauguración de un evento sobre el dos de mayo, creo, o sea que foto y adiós.
El domingo por la mañana bajamos del metro en La Latina. Caminamos hasta la plaza de Cascorro y nos perdemos entre las paradas del rastro. En muchos de los tenderetes había letreros en los que se reclamaban los cuatrocientos euros, me siento respaldado y contento. M. me dice que a las dos tenemos que coger el avión para regresar a Barcelona. Nos vamos.
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miércoles, 30 de abril de 2008
MADRIZ 1
Hacía calor. No era agobiante pero hacía calor. Paseábamos por la Carrera de San Jerónimo, en Madrid. M. se quería hacer fotos en la puerta del congreso, en la cancela metálica que se ve por la tele. Un policía algo bajito para dar la imagen de férreo guardián del castillo, nos miraba con suficiencia. Intento entrar dentro del recinto y el guardia me lo impide.
-¡Aquí no se puede entrar! –Dice el pequeño con voz áspera.
-Ya, pero ahí dentro hay un tipo que me debe 400 euros. Voy a pedírselos.
-¿Quién… Zapatero?
-Sí, ese.
-Pues va dado si pretende cobrarlos.
-Él lo prometió.
-Vale, eso era antes. Ya sabe el refrán: Prometer hasta meter y una vez metido olvidar lo prometido.
-Pues si que vamos bien.
-Es lo que hay. El hombre dijo el otro día que quizás fueran 200; para seguir el rollo, ya sabe. Pero ahora ya no dice nada.
-Pero eso es la mitad… Creo que le escribiré una carta.
-Usted mismo pero yo no perdería el tiempo, eso ya es del pasado.
Como veo que aquí no hay nada que hacer nos marchamos hasta la Plaza Mayor. Unos tipos vestidos con chándals de mercadillo tocan antiguas piezas de jazz. Tomamos cerveza mientras el sol de abril nos curte la cara.
En la calle de Cuchilleros descubrimos un restaurante en el que hay un letrero colgado escrito en inglés que dice: “Hemingway nunca estuvo aquí”. Es raro pensarlo, ese estuvo en todos los bares. También hay una placa dorado en la que se lee: “Socios y no socios únicamente”.
Vamos al restaurante Casa Lucio en la Cava Baja. Nos ponemos morados de huevos estrellados, costillas de cordero, alcachofas con jamón, vino de rioja… Lucio se hace una foto con nosotros, debe ser uno de los tíos más listos el mundo; se ha hecho rico vendiendo huevos fritos con patatas, es mi héroe.
Mientras paseábamos por las calles de luz opaca de la Villa y Corte, pienso en Bruce Chatwin. En el avión he estado leyendo su libro ¿Qué hago yo aquí? : “…O las angulas que habíamos comido en Madrid, fritas en aceite con ajo y media guindilla. Era una fría mañana de primavera, y habíamos pasado dos horas en el Prado, contemplando los cuadros de Velázquez, felicitándonos de estar vivos: habíamos cancelado nuestras plazas en un vuelo que se había estrellado.”
Ver fotos en: www.fotolog.com/leocoyote1
-¡Aquí no se puede entrar! –Dice el pequeño con voz áspera.
-Ya, pero ahí dentro hay un tipo que me debe 400 euros. Voy a pedírselos.
-¿Quién… Zapatero?
-Sí, ese.
-Pues va dado si pretende cobrarlos.
-Él lo prometió.
-Vale, eso era antes. Ya sabe el refrán: Prometer hasta meter y una vez metido olvidar lo prometido.
-Pues si que vamos bien.
-Es lo que hay. El hombre dijo el otro día que quizás fueran 200; para seguir el rollo, ya sabe. Pero ahora ya no dice nada.
-Pero eso es la mitad… Creo que le escribiré una carta.
-Usted mismo pero yo no perdería el tiempo, eso ya es del pasado.
Como veo que aquí no hay nada que hacer nos marchamos hasta la Plaza Mayor. Unos tipos vestidos con chándals de mercadillo tocan antiguas piezas de jazz. Tomamos cerveza mientras el sol de abril nos curte la cara.
En la calle de Cuchilleros descubrimos un restaurante en el que hay un letrero colgado escrito en inglés que dice: “Hemingway nunca estuvo aquí”. Es raro pensarlo, ese estuvo en todos los bares. También hay una placa dorado en la que se lee: “Socios y no socios únicamente”.
Vamos al restaurante Casa Lucio en la Cava Baja. Nos ponemos morados de huevos estrellados, costillas de cordero, alcachofas con jamón, vino de rioja… Lucio se hace una foto con nosotros, debe ser uno de los tíos más listos el mundo; se ha hecho rico vendiendo huevos fritos con patatas, es mi héroe.
Mientras paseábamos por las calles de luz opaca de la Villa y Corte, pienso en Bruce Chatwin. En el avión he estado leyendo su libro ¿Qué hago yo aquí? : “…O las angulas que habíamos comido en Madrid, fritas en aceite con ajo y media guindilla. Era una fría mañana de primavera, y habíamos pasado dos horas en el Prado, contemplando los cuadros de Velázquez, felicitándonos de estar vivos: habíamos cancelado nuestras plazas en un vuelo que se había estrellado.”
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